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Mostrando las entradas de junio, 2015
De la piedra brota el poema: Instrucciones prácticas Toma una piedra Descríbela Descubre a qué se parece y qué simboliza Transfórmate en ella Habla desde su ser Enfoque teórico/didáctico Elige tu materia prima Haz una aproximación descriptiva de ella Haz una aproximación subjetiva de ella: metáfora y sentido Sitúate en la actitud poética: la ontología de tu materia prima Escribe: el poema es el resultado Ejemplo Esta piedra del tamaño del mundo cabe en mi mano, sólo ella es un ojo un ombligo un horizonte circular que no termina, soy un espejo que la mira, soy ella mirándome:  mi propia piedra escribiendo un poema.                               Ethel Krauze ¿Qué esperas? Tu piedra, ávida, te espera...
La trenza perfecta del poema: El cuerpo amado y la naturaleza que se dan la mano  que se besan... (Poema 19 del libro: 20 poemas de amor y una canción desesperada  de Pablo Neruda) Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas, el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas, hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos y tu boca que tiene la sonrisa del agua. Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras de la negra melena, cuando estiras los brazos. Tú juegas con el sol como un estero y él te deja en los ojos dos oscuros remansos. Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca. Todo de ti me aleja, como del mediodía. Eres la delirante juventud de la abeja, la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga. Mi corazón sombrío te busca, sin embargo, y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada. Mariposa morena, dulce y definitiva como el trigal y el sol, la amapola y el agua. Así, pregunto: ¿Quién lanza la primera pa...
La prueba del verso:  LA ESCALERA DE IDA Y VUELTA Fragmento de la égloga primera   Garcilaso de la Vega (1503-1536) DE IDA: Por ti el silencio de la selva umbrosa, por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me agradaba; por ti la verde yerba, el fresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. ¡Ay, cuánto me engañaba! ¡Ay, cuán diferente era y cuán de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía  la siniestra corneja, repitiendo la desventura mía. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. DE VUELTA: Salid sin  duelo, lágrimas, corriendo. La desventura mía, la siniestra corneja, repitiendo, bien claro con su voz me lo decía, ¡lo que en tu falso pecho se escondía y cuán de otra manera, ay, cuán diferente era! ¡Ay, cuánto me engañaba! Y dulce primavera deseaba, el blanco lirio y colorada rosa, por ti, la verde yerba, el fresco ...