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Mostrando las entradas de octubre, 2015
ENTRAR, OBSERVAR, DESCUBRIR: Un cuento es una casa donde hay que encender una lámpara... La Casa de Muñecas Por Katherine Mansfield Traducción: Amalia Castro y Alberto Manguel Cuando la querida anciana señora de Hay volvió a la ciudad después de pasar un tiempo en casa de los Burnell, les envió a los niños una casa de muñecas. Era tan grande que el cochero y Pat la llevaron al patio, y allí quedó, apuntalada por dos cajas de madera al lado de la puerta del comedor diario. No podía pasarle nada; era verano. Y quizás el olor de pintura se habría ido cuando llegara el momento de tener que entrarla. Porque, realmente, el olor de pintura que venía de esa casa de muñecas ("¡tan simpático de parte de la anciana señora de Hay, por supuesto; tan simpático y generoso!") ... pero el olor de pintura bastaba como para enfermar seriamente a cualquiera, según opinaba la tía Berly. Aun antes de sacarla de su envoltorio. Y cuando la sacaron... Allí quedó la casa de muñecas, ...
El LIBRO QUE QUIERE SER PÁJARO: También, jardín, fuente, cuadro, amapola. Arte poética con amapolas y pájaros Puede que pienses que así funciona la traducción: empiezas con amapolas y terminas con pájaros. O empiezas con pájaros y terminas con amapolas.                                        ★     Puede que sientas que noche tras noche tu libro se sueña hasta llegar a ser.                                          ★     Un día, el libro dice que quiere ser pintado – no escrito.   Al otro día, el libro anuncia que es un jardín. Si disientes se ofenderá.   Pronto te hará nuevas exigencias: “Tráeme unas amapolas doradas ...
El prólogo es la bienvenida a la poesía: Una invitación Una convocación   Una forma generosa de poemar... Comparto el prólogo del poeta Dionicio Morales , para: Convocaciones, desolaciones e invocaciones Ethel Krauze UNAM, difusión cultural, 2015 Ethel Krauze: el amor al desnudo Dionicio morales En estos tiempos de cólera que vivimos, no sólo en México sino en el mundo, por los desmanes –iba a escribir desmadres– meteorológicos, las guerras, las enfermedades pandémicas, los secuestros, el narcotráfico, las muertes impiedosas –entre otras cosas igualmente terribles y catastróficas que, quieran o no, deterioran el espíritu y los modos de vida de hombres y mujeres en todo el planeta–, la cólera secreta, esa que anida en el corazón y en el alma de cada uno de nosotros, pese a los diluvios y naufragios que sabotean de vez en cuando la vida pero que nos hacen sentir que no hemos estado muertos nunca, esa cólera secreta que un día se convierte en alient...