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Mostrando las entradas de febrero, 2015
¿LA PALABRA O LA IDEA? De perros que le ladran a la luna y luchas con el ángel: esto es poemar. JACOB O IDEA DE LA POESÍA Y quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que el alba subía… “Has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.” GÉNESIS, XXXIII, 24 28. Hoy en día, vamos cabalgando una crisis que, sumariamente, se ha dado en calificar de lucha por la libertad artística. Por cuanto atañe a la poesía, de un lado campean los partidarios de la tradición prosódica, como dice Claudel: metros, estrofas, combinaciones simétricas, rimas perfectas e imperfectas, y hasta el académico verso blanco que la rutina venía arrastrando a modo de tronco flotante. De otro lado las mil escuelas y los puñados de francotiradores. Estos van, desde el rigor espiritual más extremo, aunque no aparente en trabas formales, hasta la más desaseada negligencia. Y aun; hay malos instantes en que la obra poética pretende arrogarse las funciones de la escritura mediumnímica o sonambúlica...
Hay un poema tocando a tu puerta, no le niegues la entrada, invítalo a tu mesa dale a beber de tus propias palabras. Verás cómo florece entre tus manos y se vuelve raíz sobre la página. Recordemos una raíz de rimas que no temen ocultarse en las preguntas que a diario nos hacemos... Gustavo Adolfo Bécquer Rima XXI ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. RIMA IV No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía. Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas, mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista, mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía! Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida, y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resist...
POEMANDO BESOS PARA REGALAR A LOS QUE AMAN DE VERDAD ¿Recuerdas cómo era la lluvia cuando aún no nos besábamos? Era julio y el moribundo cielo se rasgaba. Nos miramos tras la reja muchas veces, antes de que el fruto se abriera. Nos subimos al puente del aroma para probar el naranjo en nuestra sed, y no saciaba. No saciaban los hielos en el vaso ni el cántaro de vino ni la miel. Nos bebíamos el filo de la lluvia en la ropa, en el paraguas, y el clamor no cesaba. Recorrimos las calles, los planetas, buscando el vértice  del agua. No lo hallamos. Intentamos la espuma, la neblina, el vidrio de la madrugada, las fibras del rocío, la escarcha, la vibración de la nieve… Nada. Ni una gota que calmara la fiebre. No hubo otro modo: cerramos los ojos y dejamos que el beso  nos llamara.                                  E...
YO TAMBIÉN HABLO...            de la rosa... y no sólo de la rosa, de las cosas, de todas las cosas que hablan que son todas y que hablan convertidas en poesía Rosa divina que en gentil cultura eres, con tu fragante sutileza, magisterio purpúreo en la belleza, enseñanza nevada a la hermosura.  Amago de la humana arquitectura, ejemplo de la vana gentileza, en cuyo ser unió naturaleza la cuna alegre y triste sepultura.  ¡Cuán altiva en tu pompa, presumida, soberbia, el riesgo de morir desdeñas, y luego desmayada y encogida  de tu caduco ser das mustias señas, con que con docta muerte y necia vida, viviendo engañas y muriendo enseñas! Sor Juana Inés de la Cruz Yo también hablo de la rosa. Pero mi rosa no es la rosa fría  ni la de piel de niño, ni la rosa que gira  tan lentamente que su movimiento es una misteriosa forma de la quietud. No es la rosa sedienta,  ni l...