La trenza perfecta del poema:
El cuerpo amado y la naturaleza
que se dan la mano
que se besan...
(Poema 19 del libro: 20 poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda)
Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las
algas, hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo, y
amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena, dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.
Así, pregunto:
¿Quién lanza la primera palabra de agua
sobre el cuerpo que ama?
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