El poema que no se fue de vacaciones:
Se salió de la maleta,
se fugó de la cartera.
Está esperando en la ventana
que le devuelvas el alma.
Por eso, hoy...
Yo también hablo del poema,
no del paréntesis;
del poema que sube y vuela,
no de la planicie de hierros y puntos ciegos.
Hablo del verso azul
y la paloma engendrando un soneto
que da forma a mi estupor,
a mi llama,
a mi regalo;
no del vértice helado del silencio
cuya nota sin voz
no es ni lamento,
sino sombra,
vacío,
sed de hueco.
Hablo del indomable canto del poema
que rima con la estrella y vierte
su claridad al vasto cielo;
no del páramo,
del corredor sin llave,
del párpado cerrado.
Hablo del hambre de decir,
del fuego mineral que hiende venas y crepúsculos;
no del pasadizo olvidado de la cosa
sin ruido.
Hablo del vaso corazón del verbo,
no del paso perdido,
sí del viento, del viento herido
en el puñal de cada signo;
no, no del abismo huérfano
de la memoria.
Ethel Krauze
De mi libro: APALABRADA
¿Y tú, qué esperas, que tu poema te espera?
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